19 nov. 2009

Lucía descubrió la pasión por el arte después de atravesar uno de los momentos más duros que le tocó vivir, en el 2001 le detectaron un cáncer de mama.

Luego de la operación, y tras atravesar las sesiones de quimioterapia y rayos, empezó una búsqueda de algo que la ayudara a poder sobrellevar ese momento que le tocaba vivir, con una entereza digna de una MUJER, con todas las letras y en mayúscula.

Así fue como un día descubrió la escuela Estímulo dependiente de Bellas Artes, preguntó y se anotó para tomar clases. Ahí despertó la artista que estaba dormida esperando el momento de aparecer. Empezó tímidamente con las carbonillas, después con las acuarelas, acrílicos y óleos… y finalmente llegó a la perfección que tiene hoy. En sus obras se puede apreciar la madurez adquirida y la proyección de sus diferentes estados anímicos.

Hoy en día sigue aprendiendo con su profesor Gustavo, quien la incentiva a seguir perfeccionando sus técnicas y arriesgarse a enfrentar nuevos desafíos.

Mi mamá no solo pinta cuadros, ella me enseñó a pintar la vida con color verde esperanza... como ella hizo y sigue haciendo cada día.

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